El grupo de Biblia, es decir las personas que tratamos de “meternos” más en la biblia y ante el estudio de ella, queremos plasmar aquí con palabras bien sencillas, algo que nos ha llevado a discernir y preguntarnos con vosotros.
Siempre llegamos a la misma conclusión, cuando a algo queremos darle más sentido, bien sea ante una situación, una actitud, un hecho, es la falta de tiempo, el estrés, el no vivir ese momento, es decir “el no estar en lo que se está”, lo que nos entorpece llevarlo a buen término.
Eso mismo nos conlleva a qué la relación con nuestro Padre – Dios, sea rápida, rutinaria, sin sacar ese “jugo” que nos acerque a Él y fortalezca..
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No es que busquemos nada grande, sino simplemente esos pequeños signos pero significativos que durante el día a día se nos dan continuamente en nosotros y con los demás.
Signos de fe, de amor, de esperanza, signos pequeños, pero que compartidos con otros puedes ser bien grandes.
Algunos los vemos en las Eucaristías, tanto en los sacerdotes como en el pueblo. ¿Saboreamos la grandeza de ese Misterio, sintiéndolo, viviéndolo? ¿Cuántas celebramos por el cumplimiento? Observar esta palabra CUMPLO Y MIENTO. ¿Cuántas por costumbre o tradición? ¿Nos sentimos hermanos de las personas que tenemos al lado, delante o atrás? ¿Qué les deseamos cuándo les damos la paz? Tenemos el mismo Padre, entonces: somos hermanos. Con un hermano vives sus alegrías y tristezas, sus momentos buenos y otros menos., le deseas lo mejor. ¿Pensamos al recitar la oración universal del Padrenuestro lo que decimos? No decimos: PADRE MÍO, sino PADRE NUESTRO y en ese momento habrá en el mundo miles de seres rezando la misma oración, hablándole al Padre de la misma manera.
Si tenemos momentos de silencio, si controlamos el ajetreo de la vida, y no es él el que nos desborda, la superficialidad, el desinterés, podremos: silenciar, parar, meditar, interiorizar y ver nuestra situación ante Él y los hermanos.
Somos su iglesia, somos cristianos, los seguidores de Cristo. En la oración y en el silencio podemos oírle decir si nuestro estilo de vida es verdaderamente el que nos aconseja. Hemos de ser servidores como El, colaboradores, dispuestos a la escucha, que no es fácil, repartidores de paz.
Parece que todo esto es ir “contracorriente”, “no es la moda”, pero también Dios hecho hombre: Jesús, su forma de vida tampoco era “lo que se llevaba entonces” daba amor, esperanza, generosidad, libertad, justicia y sobre todo estaba cerca de los que más le necesitaban. Creando, viviendo una iglesia solidaria. Un reino por el que hasta dio su vida.
A los cristianos la mejor noticia que se nos ha dado es que somos hijos queridos del Dios-Padre. Somos unos privilegiados . Tú que nos estás leyendo ¿lo crees?. Piénsalo y contéstatelo . Esperamos y deseamos que puedas disfrutas de esa fe y la celebres con los que convives. |