Musa 1 de arte mayor)
Decir madre es decir amor y vida,
abrir al horizonte la mirada,
sentir que en el silencio y en la nada
su mano va cubriendo nuestra huída.
Es volver a la infancia alborozada,
es tornar brevemente a la cordura,
admirar en un soplo la figura
que desprende su imagen sosegada.
Decir madre es privarse de amargura,
apartar de la mente la agonía
y guardar en el seno la valía
de sentir cada instante su bravura.
Yo que afirmo en el alma la ternura
que brota de su blanco pensamiento,
en la dicha proclamo con el viento
ese gozo que ensalza su armonía
y el orgullo que inflama mi alegría
al decirle a mi madre lo que siento.
POEMA A LA MADRE
A mi Madre
Madre, advierto con tristeza,
cómo el tiempo vil y aleve
va convirtiendo ¡ay en nieve!
las blondas de tu cabeza.
Y es una angustia infinita
la que me llena de duelo
verte declinar al suelo
si eres ya tan viejecita.
De sendas arrugas vi
llenarse tu faz serena
cada arruga es una pena
que has padecido por mí.
Tiemblo al ver tu sombra vaga
que al andar duda y vacila,
como una estrella que oscila,
como una luz que se apaga.
De tus labios incoloros
y hundidos madre amorosa,
ni es la voz tan armoniosa,
ni los besos tan sonoros.
Al verte vivir así,
sufro tanto madre mía
pero... ¿qué mano sombría
te va alejando de mí?
¿Qué misterio aterrador
va extinguiendo madre pura
tu pecho todo ternura
y tu alma todo amor?
Ya no te afanas ni briegas
en el trajín de la casa
pero madre... ¿Qué te pasa?
ya no riñes, ya no pegas...
Qué sonoro era en mi sien
tu beso al venir la aurora
madre mía, ¿por qué ahora
ya no me lo das también?
Qué dolor madre tan fiero
nubla el sol de mi vivir
tener que verte morir
tanto como yo te quiero.
No me basta con mirar el horizonte de tu frente,
no es bastante para mí
repasar tu voz en mi memoria.
Yo necesito decir "madre" a todas horas y así saber que tu mimbre me acuna.
ACROSTICO A MARIA INMACULADA
M aría es la Madre de Jesús, .
A mor y fraternidad es su mensaje .
R osa roja son sus labios llenos de perdón,
I nmaculado es su cuerpo y alma ;
A morosa es su sonrisa y verdes sus ojos.
I nmaculada, bendíceme y protégeme siempre,
N ace de ti el Mesías, el Salvador de todos nosotros .
M uéstrame el camino del bien y líbrame del mal.
A maremos a nuestros semejantes como tu nos enseñaste.
C uando tu estas conmigo, me siento feliz y seguro .
U na madre celestial como tu, es madre de todos.
L a luz y guía del dolor materno, María eres tú.
A mame y defiéndeme, inmaculada María ,
D e todos los males, peligros y amenazas de mis semejantes.
A ti siempre rezare, pediré en unión de mis padres y hermanos.
|