PRÓLOGO:
Escribir una introducción a este monográfico es, cuanto
menos, arriesgado, puesto que casi todo está dicho, tan sólo
la lucidez de quienes nos preceden suele dar sentido a una
historia; a lo sucedido; a lo dicho. De tal manera, me
permito recoger una brizna del camino de la editorial en la Revista ZARAGALLA.:
“. . encontrarás mucha vida. . . No la encontrarás toda.
Algo habrá confundido, algo habrá olvidado, pero todo quedará dicho.”
LOS COMIENZOS DE SAN ANDRES.
La primera parroquia fue Ntra. Sra. de Altabás, por entonces estaba el arzobispo Don Casimiro Morcillo.
El primer sacerdote que vino a celebrar misa en Ranillas fue don Juan Antonio Gracia
(canónigo del Pilar). Los domingos celebraba en el garaje de la casa Moles, asistían entre 20 a 30
personas. Algunos días laborables se celebraba en la calle Oroz, en casa de José y Alicia Aguilar,
y también en casa de Juli y Fe Beired, o en casa de la señora Gloria. Por entonces venían unas señoras
del centro a dar catequesis, con ayuda de algunas otras del barrio, como las hermanas Pinilla.
La encargada era Carmen Rodes. La catequesis se hacia en la casa de Ángel Estrada o en la casa de los
Aguilar. Estas mismas señoras repartían las hojas parroquiales por las casas.
Mas tarde, entre 1961 y 1962, llegó don José Luis Cebrián, todo siguió igual.
Las ayudas a los necesitados se hacían por las casas. En una ocasión se recogió
dinero para una canastilla, o para el vestido de primera comunión de una gitanilla.
En 1962-1963 llegó don Jesús Imaz y el 7 de junio de 1965 se abre el libro de bautizos.
Algunas señoras explicaban la Biblia y rezaban el rosario por las casas. Con un acto
inolvidable, por Pascua, se bautizó y comulgó por primera vez un joven judío.
Por aquel tiempo los señores Aguilar regalaron el Cristo de la capilla que hoy se
conserva en el salón principal del nuevo templo. Se trajo a hombros desde Belloso
por Rafael Pérez, pasando por la famosa “pasarela”. También los señores de la Cruz
regalaron el sagrario (hoy en Ntra. Sra. de la Esperanza) y se les recuerda con mucho cariño.
Con Jesús Imaz se pasan, casa por casa, unas circulares para llamar a la juventud.
Se reunieron unos 60 jóvenes que más tarde se comprometieron en diversas tareas pastorales.
En 1969 llegó don José Joaquín y también por aquel tiempo se trajeron los bancos de Cogullada.
Se instalaron en la escuela que también sirvió de capilla. Antes había sillas y una puerta
corredera enfrente al Cristo, para abrir o cerrar según hubiera clase o misa.
En este tiempo se formó la Asociación de Padres de Familia. Había confesiones comunitarias.
También por Pascua se ponía un grandísimo Monumento. Por Navidad se hacían unas postales
manuales, para felicitar las Pascuas, las cuales se repartían por las casas. Las postales
se hacían con la ayuda de Adela.
En una ocasión se hizo una colecta para echar el suelo
de la capilla y con lo que sobró se compró la estufa. Sobre 1976 llegan a la parroquia don
José Agustín y don Jesús Feliú. Por aquel tiempo vino José Luis Solanas que más tarde se hizo
Hno. De la Cruz Blanca.
Excursión a Juslibol para conocernos mas los jóvenes y los adultos. Encuestas para saber lo que
la gente pensaba y quería.
De aquí nació la ilusión de hacer una nueva parroquia. Se volvió a pasar
por todas las casas para hacer nuevas suscripciones. Fue, por entonces, cuando comenzamos a colaborar
también en acción Solidaria contra el Paro, en donde se intentaba ayudar a personas sin empleo,
esta labor fue muy bien aceptada y había mucha gente con cuotas fijas mensuales. Se encargaban de
cobrar, en un principio, Petri y Honorato; mas tarde esta labor pasó a Cáritas, cuando en 1983 se
forman como grupo.
Cuando tiraron “la casa” nos reuníamos en casa de Mª Victoria. Allí también se recogían los recados,
especialmente por teléfono. Pronto limpiamos y arreglamos el piso de Ortillas-Ranillas, lo hicimos
entre todos y recordamos que nos dimos una soberana paliza, pero quedó “chachi”; valió la pena ya
que luego dio mucho servicio; Allí se hicieron reuniones, charlas y sobre todo una escuela de matrimonios
que anteriormente se reunían en casa de José y Alicia. Por aquella Pascua, se hizo una exposición
de ornamentos, casullas, etc. Recordamos que había una de entierros muy grande, negra con dorado, algún cáliz. . , todo desaparecido.
Por aquel tiempo la actividad fue intensa. En las reuniones se hablaba de proyectos del barrio, la problemática, los pros y los contras.
Nos reuníamos todos los que queríamos, incluso los dos curas.
Los origenes de la Parroquia de San Andrés.
Echábamos circulares por los buzones, para informar de lo que se hacia; se ponían posters
en las tiendas con avisos de Cáritas y las distintas actividades que llegaban desde el Arzobispado.
Se iban haciendo excursiones. El barrio seguía creciendo y con él las necesidades y los problemas, y
las ilusiones también. Se hacia lo que se podía, a veces con impotencia. En la catequesis nos
ayudaban unas religiosas y se hacia una convivencia en un chalet cerca de la MAZ, en donde se juntaban
los niños, los padres y los catequistas. Con los hermanos Feliú también se hicieron grupos de
jóvenes, tocaban la guitarra, contaban, hacían convivencias, celebraban la misa, etc. Una nota
curiosa es que de este grupo han salido tres matrimonios y un fraile. Recordamos también a los
abuelos Simeón y Lorenza, que iban siempre juntos a misa, todos los días, hiciera frío o calor.
La gente les quería porque eran cariñosos y era un gozo verlos. Cuando esta pareja hizo las bodas
de oro, no pudieron celebrarlo, entonces los hermanos Feliú pusieron manos a la obra para preparar
la celebración e invitaron a don Elías, quien vino a la celebración y se quedó a comer con ellos.
Mas tarde comenzamos a integrarnos en la marcha de la MIDE, íbamos el Hno. Lorenzo (marista) y
Mª Victoria. Nos costaba mucho, para entonces ya no estaba José Luis y las colaboradoras no éramos
muy decididas. Pero poco a poco, entre lucha y lucha, fuimos entrando un poco. Por aquel entonces
vinieron Honorato y Maribel, que llegaban con otras ideas. Nos vino de perilla su llegada, ya que
Maribel, más decidida, nos ayudó a impulsar los grupos y a ponernos en movimiento. Entonces
también se hacia la preparación para la confirmación y postcomunión, también había un grupo de
talleres. Fue buena la presencia de personas de Kasan que realizaron un belén en el templo. En Kasan,
por las fiestas del barrio, se hacía una misa baturra al aire libre. El altar lo solía preparar los
del taller y participábamos todos.
Mas tarde llegó el dejar el templo antiguo y pasar al de los
bajos de Ortillas-Ranillas. Pero eso es otra historia.
Un abrazo.
Fe, Juli y María Victoria.
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