Abre las puertas de tu corazón a la alegría y envía la tristeza a un viaje sin retorno. Pon en su maleta tu mueca desencajada, la metedura de pata y otras zarandajas que ya no tienen remedio.
Tienes motivos mas que suficientes para estar alegre si piensas en lo que tienes y no en lo que te falta. No es resignación , sino esperar en felicidad y harmonía las cosas buenas que seguro sucederá.
Haz un constante balance de todo lo positivo. No es optimismo, sino disfrute de lo que nos hace feliz.
La intima alegría es tu inseparable amiga cuando te amas y estas consciente de tu inmensa dignidad: eres un hijo de Dios.
Camina junto a Su amorosa presencia; y así, andando, cuéntale aquello que ni tú mismo sabes; y serás capaz de sonreír incluso cuando el dolor te golpea y la tempestad arrecia.
Las penas son llevaderas cuando vives unido a Dios, cuando eres rico en fé, en esperanza, y amor.
La enfermedad y la vejez se viven con calma si el alma es fuente de refrescante alegría, alegría que nace de una vida serena.
Por eso decía Jean Nohain: " no se deja de reír al envejecer; se envejece cuando se deja de reír".

Y Ernest Hemingway, añadió: La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre. Comparte tu alegría con los que te aman, acreciéntala con el encanto de las cosas pequeñas, aliméntala con la bondad.
El milagro de estar vivo es por si solo un gran motivo para estar siempre alegre.
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