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Cuaresma 2007 "Brotar"
Este es mi Hijo amado; escuchadlo

MARCOS 1, 12-15
En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo». De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos». Esto se les quedó grabado y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos». |
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Nos convoca hoy la fe que sentimos como un don. El primer domingo
de Cuaresma contemplábamos a Jesús frente a tentaciones fundamentales
de la vida, aguantando el tipo y adoptando una respuesta digna y fiel.
Hoy vamos a presenciar promesas y revelaciones en las que
Dios pone en juego su palabra.
La alternativa que apasionó a Jesús y lo llenó de energía y de
valor causó una gran admiración en sus discípulos. Tres de ellos lo
experimentaron espectacularmente en una ocasión cuando subieron
con Él a un monte para orar.
El segundo domingo es un momento absolutamente luminoso. Todas las
lecturas que nos ofrece la liturgia nos muestran esto. En el libro del Génesis,
Abraham es bendecido por fiarse de Dios.
Pablo anima a Timoteo y se alegra para que
todos nos alegremos porque el Padre Dios
cuenta con todos nosotros para que seamos
sus colaboradores en esta tarea de anunciar
la presencia de su Hijo en medio de las personas.
La culminación de este momento luminosos
la transfiguración de Jesús. Jesús al
transfigurarse, anticipa a los tres discípulos
que el momento más luminoso será el encuentro
con el Padre.
¡Qué bien se está aquí!
Seguro que más de una vez
en nuestra vida hemos dicho esta frase. Quizá contemplando una puesta
de sol, empapados de la serenidad del ambiente y de la inmensidad
del horizonte. Quizá oyendo una melodía, o conversando con
las personas con las que especialmente sintonizamos. O en una
vigilia de oración... y queríamos que ese momento se prolongase
indefinidamente porque una ola de bienestar nos invade...
... En medio de este mundo competitivo y exigente, en una sociedad
donde prevalece la desconfianza, la zancadilla y el “pelotazo”, aquí y
ahora, es bueno buscar la sencillez y la dulzura de las cosas bellas. El
milagro del encuentro. Arrimarse a Aquel que nos llena con su luz y que
nos valora por lo que somos, y no estar apegados a la débil luz de las
candilejas mortecinas que suelen alumbrarnos normalmente.
¡Ánimo! ¡Inténtalo!
En tu vida algo estará BROTANDO. |
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Busca en ti la vida, aquello que está brotando.
¿ Qué es lo que te hace sentir vivo?. |
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RENACE
LA
VIDA |
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