El Adviento nos invita a sintonizar con esos gritos, a veces callados, otras veces explícitos, que expresan los más hondos deseos humanos de cercanía frente a la distancia, consuelo frente al desconsuelo, gozo frente a la tristeza o amargura, y presencia frente a soledad. Sólo si somos capaces de ponernos a la escucha de esa esperanza de salvación, podremos celebrar en plenitud el misterio de la Navidad.
Todo ello lo vamos a trabajar por medio de los elementos que forman un estuche escolar y así "dar color a nuestro mundo".
Escogemos el estuche como un símbolo, que todos los escolares conocen y manejan. Sería interesante hacer un estuche grande de corcho en el colegio o en casa, y así ir colocando los diferentes elementos en cada domingo de Adviento. |